Análisis de OpponentBook: diario de rivales en 16 deportes
Análisis de OpponentBook, app para anotar rivales y entrenamientos en esgrima, judo, BJJ, boxeo o pádel: qué es gratis, qué añade Pro y a quién no le sirve.
Quien compite en un deporte individual acaba acumulando apuntes sobre sus rivales en los sitios más dispares: la app de notas del móvil, un cuaderno arrugado en la bolsa, la memoria. OpponentBook existe para ordenar ese material. Es un diario lanzado en 2026 que se organiza por rivales, no por fechas: una página por adversario, con su historial de enfrentamientos y tus reflexiones después de cada partido o combate.
El plan gratuito es el diario completo —rivales, partidos, fotos y vídeo sin límite— y las notas se guardan en tu propio Google Drive, Dropbox o iCloud, no en los servidores de la empresa. Lo que venden los planes de pago es análisis, no capacidad.
Dicho esto, es una app de nicho sin complejos: dieciséis deportes individuales, solo versión web por ahora y planes de pago sin prueba ni reembolsos. Vamos por partes.
El veredicto, de un vistazo
✅ Merece la pena si
Compites en un deporte individual y quieres un único lugar privado para las notas sobre rivales, las reflexiones tras cada enfrentamiento y el entrenamiento, con un plan gratuito completo de verdad.
⛔ Descártala si
Buscas un diario para el día a día, juegas en un deporte de equipo o esperas apps móviles nativas hoy, integración con wearables o código abierto.
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¿Qué es OpponentBook?
Si compites en serio en un deporte de combate o de uno contra uno, te cruzas una y otra vez con la misma gente. La rival que te ganó en febrero volverá a estar enfrente en octubre —y lo que aprendiste en aquel enfrentamiento, o está escrito en alguna parte, o se irá difuminando y deformando en la memoria hasta la revancha.
OpponentBook se lanzó en 2026 para dar a ese conocimiento un lugar permanente y privado. Toda la app gira en torno a un único hábito: después de cada enfrentamiento, escribir qué pasó contra ese rival concreto.
Cada reflexión sigue una estructura fija —qué funcionó, qué no y qué conviene recordar la próxima vez— y cada adversario tiene su página, con perfil, etiquetas de estilo, historial de enfrentamientos, notas libres, fotos y vídeo. Un diario de entrenamiento aparte recoge lo que haces entre competiciones.
Buena parte del valor está en la propia escritura, no en el software. Convertir una impresión vaga tras el combate en palabras tuyas —“no abrir en distancia larga en los tres primeros tocados: ella lo lee”— es lo que transforma una sensación en un plan táctico que se puede ensayar. La estructura de la app existe para que esa frase quede escrita, y para volver a ponértela delante antes del siguiente cara a cara con el mismo rival.
Su función más reconocible es la anotación espacial. Colocas marcadores sobre un esquema de la superficie de juego —una pista de esgrima, una mesa de tenis de mesa, un ring de boxeo— para señalar dónde se decidieron los puntos o por dónde ataca un rival. En los deportes de agarre, como el BJJ, el mapa se sustituye por posiciones: guardia, montada, espalda.
Con suficientes asaltos marcados y el plan Premium activo, esos marcadores se agregan en un mapa de calor: casillas verdes donde tus acciones funcionaron, rojas donde no, además de las zonas que señalaste como peligrosas y los patrones que fuiste anotando. Al lado aparece un desglose de acierto por acción: cuántas veces tu contraataque, tu respuesta o tu flecha acabaron realmente en tocado contra esa persona.
El diseño es deliberadamente sobrio: ni rachas, ni medallas, ni puntos. Algo poco frecuente en este mercado. De lo que esas mecánicas de racha hacen con el hábito de escribir ya hablamos en nuestro artículo sobre las rachas de diario.
Y el hábito que propone, ¿tiene fundamento? Algo dice la investigación. En 2009, un equipo dirigido por Tynke Toering, de la Universidad de Groninga, publicó en la revista Journal of Sports Sciences un estudio, antiguo pero citado con frecuencia, que comparaba a jóvenes futbolistas de élite con otros que no lo eran: la reflexión aparecía entre las habilidades de autorregulación más asociadas al nivel de élite.
Es una asociación observada en un solo deporte, no una prueba de que una app mejore los resultados. Pero sí sugiere que el repaso tras cada partido, la costumbre sobre la que OpponentBook se construye, no es un ritual arbitrario.
¿Cuánto sabe la app de tu deporte?
Los deportes admitidos son dieciséis y todos individuales: esgrima, tenis, tenis de mesa, bádminton, pádel, squash, judo, BJJ, lucha olímpica, kendo, boxeo, MMA, taekwondo, kárate, kyokushin y ju-jitsu. Los deportes de equipo quedan fuera a propósito.
Todos reciben lo mismo: un esquema sobre el que colocar las anotaciones, un conjunto de campos para el perfil del rival y un vocabulario de etiquetas propio.
Donde de verdad se separan unos de otros es en el esquema. Los deportes de golpeo y los de raqueta reciben un mapa de la superficie de juego —la pista, la mesa, el ring— y las marcas se colocan allí donde ocurrió cada acción.
Los de agarre parten de posiciones, porque importa mucho menos en qué punto del tatami estabas que si estabas en guardia, en montada o a la espalda.
La profundidad no está repartida por igual, y esa es nuestra principal reserva sobre la promesa de los dieciséis deportes.
La esgrima es, con diferencia, el deporte mejor cubierto: la estadística de muerte súbita y prioridad viene gratis en todos los planes, el vocabulario esgrimístico recorre los desgloses de acciones y todas las capturas que publica la empresa son de esgrima.
Para los quince deportes restantes, las páginas de ayuda de cada modalidad confirman que hay un esquema, unos campos estructurados y una taxonomía de etiquetas, pero en ningún momento dicen qué posiciones, qué campos o qué estadísticas recibe cada una. Hemos comparado cuatro de esas páginas y son la misma página con el nombre del deporte cambiado.
Así que quien practica lucha olímpica o pádel no puede saber, solo con la documentación, hasta qué punto está bien modelado su deporte: para eso hay que registrarse y mirarlo por dentro. Eso no significa que los demás deportes estén mal atendidos: es un hueco en lo que se puede verificar desde fuera, y preferimos decirlo antes que dar a entender que hemos probado dieciséis deportes.
Si compites en cualquier cosa que no sea esgrima, el plan gratuito es la manera de salir de dudas. Para eso sirve exactamente.
El entrenamiento, la otra mitad del cuaderno
Las competiciones son un puñado de días al año. El resto del calendario es entrenamiento, y para eso OpponentBook mantiene un cuaderno aparte: cada sesión lleva fecha, categoría, duración, una valoración del esfuerzo percibido, notas libres y etiquetas.
Es mínimo a propósito. No hay biblioteca de ejercicios, ni importación desde wearables, ni GPS ni pulsómetro. Lo que queda es un registro legible, semana a semana, de lo que hiciste y de lo mucho que te costó.
Esa valoración del esfuerzo es la parte que conviene usar en serio. En 2016, un equipo de la universidad australiana Deakin —Anna Saw, Luana Main y Paul Gastin— publicó en el British Journal of Sports Medicine una revisión sistemática que reunió 56 estudios sobre seguimiento subjetivo y objetivo: según sus resultados, las medidas autoinformadas reflejaban la carga de entrenamiento aguda y crónica con más sensibilidad que los marcadores objetivos con los que se compararon.
Ahora bien, aquella revisión analizaba cuestionarios estructurados de bienestar, no un único deslizador de esfuerzo. Tómalo como un motivo para anotar la valoración con honestidad, no como una promesa sobre esta app: cuesta unos diez segundos por sesión.
Los planes de entrenamiento solo están en Premium. Registras el plan que pretendes seguir: un bloque de fechas con su nombre y una plantilla semanal de sesiones, cada una con su categoría y, si quieres, una duración objetivo y una nota. Las sesiones pueden fijarse a un día concreto de la semana o quedar sueltas, con un número de veces por semana.
La mitad útil es la comparación. Semana a semana, la app cruza las sesiones que has registrado con el plan y muestra qué hiciste, qué no y qué hiciste sin que el plan lo pidiera —esto último suele ser el dato más revelador de la pantalla.
Dos decisiones de diseño merecen un aplauso. La comparación es descriptiva, no un juicio: sin rachas, sin nota sobre 100, sin empujarte de vuelta al redil. Y la IA no escribe ni sugiere planes: tú introduces lo que ha salido de tu entrenador o de tu propia cabeza, y la app se limita a contrastarlo con la realidad.
Los planes, además, se pasan de mano en mano con facilidad. Se exportan como un archivo pequeño que puedes enviar a quien quieras, y quien lo recibe importa su propia copia independiente: un entrenador escribe un bloque una vez y lo reparte sin que nadie tenga que enlazar cuentas.
También se exportan como archivo de calendario .ics estándar, de modo que las sesiones fijadas a un día caen en el calendario que ya usas. Las que no tienen día asignado no tienen dónde colocarse, y la app lo dice en lugar de inventarse una fecha.
¿Qué ofrece el plan gratuito?
Casi todo. OpponentBook invierte la fórmula freemium habitual: la capacidad es gratis y lo que se paga es el análisis.
| ✅ Incluido gratis | ⚠️ A tener en cuenta |
|---|---|
| Rivales, partidos y eventos sin límite | Dieciséis deportes admitidos; nada para deportes de equipo |
| Fotos y vídeo sin límite, en tu propia nube | El tope real lo pone tu plan de Google Drive, Dropbox o iCloud |
| Sincronización entre dispositivos y modo sin conexión completo | Una nota editada sin conexión en dos dispositivos a la vez conserva la versión de uno de ellos; no hay fusión |
| Exportación a PDF y Word de cualquier rival o bloque de entrenamiento | Las exportaciones gratuitas llevan un pequeño pie “Generated by OpponentBook”; Premium lo elimina |
| Diario de entrenamiento, búsqueda, etiquetas y varios deportes a la vez | Solo navegador por ahora: las apps nativas para iOS y Android siguen en desarrollo |
| Eventos, con importación de torneos desde un archivo de calendario | Los planes de entrenamiento y la vista de plan frente a diario requieren Premium |
| Copia de seguridad y restauración en JSON con un clic | — |
Hay una función gratuita en la que conviene detenerse. La app registra si has abierto las notas de un rival antes de enfrentarte a él y después muestra tu porcentaje de victorias con preparación previa y sin ella.
Cuando los datos escasean, la app no se inventa una tendencia: avisa de que aún no hay suficientes. Las páginas de ayuda indican que el registro puede desactivarse, que su historial se puede borrar y que esos eventos se guardan en tu propio almacenamiento.
Tómate ese porcentaje como una pista, no como una prueba. La correlación no dice qué causó qué, y lo normal es prepararse más a fondo justo para los partidos que más te importan.
¿Qué añaden Premium, Pro y Max?
Los planes de pago no venden capacidad, sino inteligencia. La página de precios lo dice sin rodeos: nunca hace falta pagar para acceder a lo que has escrito.
| Plan | Al mes | Al año | Qué añade |
|---|---|---|---|
| Gratuito | 0 $ | 0 $ | El diario completo: entradas, multimedia, sincronización y exportación sin límite |
| Premium | 9,99 $ | 99 $ | Paneles estadísticos, mapas de calor agregados, planes de entrenamiento, resúmenes de un rival con IA, dictado por voz, exportaciones sin marca |
| Pro | 19,99 $ | 199 $ | IA sobre todo tu libro de rivales: arquetipos de estilo, análisis de debilidades, evolución a lo largo de las temporadas, informes previos a la competición, repaso a fondo de partidos |
| Max | 39,99 $ | 399 $ | Lo mismo que Pro con aproximadamente el doble de cupo mensual de IA |
Los planes anuales salen en torno a un 17 % más baratos.
Lo que Premium añade en IA es pequeño y está acotado: un resumen de tus propias notas sobre un rival con un solo toque, sugerencias de etiquetas y de campos del perfil, y dictado en cualquier campo de texto, para poder repasar un combate en voz alta de camino a casa.
¿Qué le dicen realmente las estadísticas a un deportista?
El panel de Premium es estadística descriptiva sin misterio; lo que de verdad aporta son los cruces. Tu balance frente a las etiquetas de estilo que asignas a los rivales —quien contraataca, quien gestiona la distancia, quien vive de la flecha— convierte un vago “con esos no puedo” en un número con su tamaño de muestra al lado.
En la misma pantalla están los resultados por tipo de sede y por hora del día, las tendencias de victorias y derrotas a lo largo de la temporada y los mapas de calor agregados: si sumas todos los asaltos contra un mismo rival, o todos los rivales que comparten etiqueta, ¿dónde puntúas tú y dónde te puntúan a ti?
En esgrima hay una estadística más, gratis en todos los planes: los asaltos que llegan al minuto de muerte súbita, separados según quién tenía la prioridad. Es una lectura directa de si sabes cerrar los asaltos más apretados de la temporada o solo los ganas cuando la moneda cae de tu lado.
Cada número de esa pantalla sale de los enfrentamientos que tú has registrado y se calcula en tu propio dispositivo: no hay comparación con otros deportistas, porque la app no tiene otros deportistas a los que mirar.
¿Y el análisis con IA de Pro?
Pro no resume combates sueltos: se lee entero tu libro de rivales del deporte en el que compites ahora y busca los patrones que lo atraviesan.
Los arquetipos de estilo agrupan a tus rivales en tipos reconocibles, con tu balance real contra cada grupo y un ajuste táctico. Es el análisis que responde de forma más directa a la pregunta de fondo: ¿qué clase de rival me gana una y otra vez, y qué debería hacer distinto?
El análisis de evolución hace ese mismo trabajo a lo largo del tiempo: qué ha cambiado en la última temporada y qué sigue igual. Cada conclusión viene apoyada en pasajes fechados de tu propio diario, no en una afirmación sin respaldo.


La identificación de puntos débiles trabaja rival a rival y examina tanto lo que funciona una y otra vez como lo que falla siempre: por diseño está obligada a mirar tus victorias con la misma dureza que tus derrotas.
Los repasos a fondo convierten un solo asalto en varios cientos de palabras de análisis razonado, y los temas del diario de entrenamiento releen tus últimas sesiones para sacar a la luz lo que llevas tiempo diciéndote sin darte cuenta.
Lo que más se va a usar, seguramente, es el informe previo a la competición: una lectura corta para los minutos antes de saltar a la pista, con una línea por rival probable, los temas que conectan a varios de ellos y un único recordatorio para ti.
Por encima de cualquiera de estas funciones hay algo que conviene retener: todo sale de tus propias notas. La documentación es tajante en este punto y, cuando hay pocos datos, la IA se niega a analizar antes que inventarse una conclusión.
Las estadísticas son igual de prudentes: el porcentaje de victorias con preparación y sin ella no aparece hasta que cada uno de los dos grupos llega a diez enfrentamientos, y el resto de las cifras vienen acompañadas de la muestra con la que se han calculado.
La IA, además, se queda del lado del análisis: nunca escribe tu plan de entrenamiento ni suelta consejos genéricos de entrenador. Cada función tiene un cupo mensual visible y los análisis guardados se escriben en tu propio almacenamiento, donde siguen siendo legibles aunque canceles la suscripción.
Antes de pagar conviene conocer un detalle comercial: no hay prueba gratuita ni reembolsos; la postura de la empresa es que la prueba es el propio plan gratuito. Como el análisis con IA es precisamente lo que justifica pagar, y el plan gratuito no permite probarlo, el primer mes de Pro se compra a ciegas.
¿Hasta qué punto es privada?
Las notas sobre rivales son delicadas por naturaleza: recogen tu opinión sin filtros sobre personas reales, con nombre y apellidos, a las que volverás a ver en la próxima competición. La respuesta de OpponentBook está en la arquitectura: el contenido se escribe en un almacenamiento que ya es tuyo —Google Drive, Dropbox o iCloud— y los servidores de la empresa solo guardan tu cuenta, el estado de la suscripción y un esqueleto de identificadores y fechas sin contenido.
La promesa de privacidad es estructural, no una declaración de intenciones: la empresa no puede leer notas que nunca almacena.
Ese matiz importa, y el propio documento de privacidad de OpponentBook enumera la letra pequeña. En el modo estándar, tus archivos están en tu nube como cualquier otro archivo: legibles, en principio, por Google, Dropbox o Apple.
El cifrado de extremo a extremo es opcional y cubre solo el texto. Cifra tus notas escritas con AES-256-GCM en tu dispositivo antes de subirlas, de modo que el proveedor solo conserva texto cifrado; las fotos y los vídeos quedan fuera y se guardan como archivos normales en ambos modos.
Los inconvenientes son los de cualquier diseño de este tipo, como explicamos en nuestra guía sobre la privacidad de las apps de diario. El cifrado hay que activarlo —algunas apps de diario cifran por defecto— y si pierdes a la vez la contraseña y el código de recuperación de un solo uso, nadie podrá recuperar esas notas. Ni tú ni la empresa.
La IA tiene su propia frontera, y conviene conocerla. No se envía nada a ningún sitio hasta que pulsas un botón de IA; en ese momento, las notas implicadas se envían a un servicio de IA externo que las procesa. Es la única puerta por la que el contenido sale del circuito de tu propia nube.
Un ajuste desactiva la IA por completo. Con la IA apagada o sin usar, ninguna nota sale de tus dispositivos y tu almacenamiento; quien considere sus notas de rivales material sensible de competición probablemente prefiera dejarlo así.
Antes de seguir leyendo
Si el modelo de guardarlo todo en tu propia nube te interesa más allá del deporte, estos dos artículos lo tratan a fondo:
¿Dónde se queda corta?
Es de nicho por diseño. Dieciséis deportes individuales, ningún deporte de equipo y ninguna intención de convertirse en diario generalista. Si quieres una sola app para el diario personal y las notas de competición, aquí necesitarás dos.
Es nueva y no está terminada. Se lanzó en 2026 solo como aplicación web, y las apps nativas para iOS y Android siguen en desarrollo. No hay una trayectoria larga con la que juzgarla, y nadie puede decirte aún cómo de bien se mantendrá el producto con los años.
Sin prueba ni reembolsos. No puedes probar el análisis de Pro antes de pagar un mes entero, y la empresa descarta expresamente las devoluciones.
Código cerrado. El código de OpponentBook es propietario: la implementación del cifrado no puede inspeccionarse de forma independiente y no hay ninguna auditoría externa publicada. La arquitectura limita lo que la empresa podría ver, pero la implementación, al final, te la tienes que creer.
Compartir es cosa de archivos. No hay cuenta compartida con el entrenador ni vista de equipo: le mandas un PDF, un Word, un archivo de plan o uno de calendario. Funciona y, por diseño, preserva la privacidad, pero cada actualización obliga a enviar un archivo nuevo.
La IA saca tus notas de tu nube. Las funciones opcionales de IA envían las notas implicadas a un servicio externo que las procesa. Si esa es una línea que no quieres cruzar, tendrás que dejarlas apagadas —y con ellas se va buena parte del valor de los planes de pago.
Para quién es y para quién no
Ideal para: deportistas de los dieciséis deportes admitidos —tiradores de esgrima, luchadores de agarre, boxeadores, jugadores de raqueta— que se enfrentan a los mismos nombres temporada tras temporada, ya garabatean notas sobre rivales en la app de notas del móvil o en un cuaderno y quieren tenerlas ordenadas, sincronizadas, exportables y en privado, sin pagar nada.
Descártala si: juegas en un deporte de equipo, buscas un diario para la vida diaria y no para la competición, necesitas un cifrado auditado o de código abierto, quieres una app móvil nativa hoy o esperas análisis de carga de entrenamiento con datos de wearables. OpponentBook ha decidido, a propósito, no construir nada de eso.
Veredicto
En pocas palabras
OpponentBook hace una sola cosa —un libro privado y estructurado sobre cada rival al que te enfrentas— que ninguna app de diario generalista de las que han pasado por esta web intenta siquiera, y regala el núcleo de esa idea en un almacenamiento que es tuyo. Eso le vale una recomendación real para deportistas en activo, matizada por su juventud, su código cerrado y sus apps nativas pendientes.
El mercado del diario personal está lleno de apps generalistas y tiene sorprendentemente poco para el deportista que quiere recordar cómo le ganó aquel zurdo en febrero. OpponentBook llena ese hueco con contención: sin mecánicas de juego, con un modelo de almacenamiento que mantiene el contenido de las notas fuera del alcance de la empresa y con estadísticas que admiten cuándo la muestra es demasiado pequeña.
¿Merece la pena pagar 19,99 $ al mes por el análisis con IA? Depende de cuánto compitas y de cuánto escribas. El plan gratuito no pide nada, así que esa decisión puede esperar a que tengas una temporada entera de notas.
Preguntas frecuentes
¿OpponentBook es gratis?
Sí. El plan gratuito es el diario completo: rivales, partidos, entradas de entrenamiento, fotos y vídeo sin límite, sincronización entre dispositivos y exportación a PDF y Word, sin límite de tiempo. Los planes de pago añaden estadísticas, planes de entrenamiento y análisis con IA, no capacidad.
¿Cuánto cuesta OpponentBook?
Premium cuesta 9,99 $ al mes, Pro 19,99 $ y Max 39,99 $; los planes anuales son 99, 199 y 399 $, en torno a un 17 % más baratos. No hay prueba gratuita ni reembolsos, así que conviene exprimir primero el plan gratuito.
¿Puede OpponentBook leer tus notas?
En el uso normal, no. Las notas se guardan en tu propio Google Drive, Dropbox o iCloud; los servidores de la empresa solo conservan tu cuenta, el estado de la suscripción y un esqueleto de identificadores y fechas sin contenido. Si usas las funciones de IA, las notas implicadas se envían a un servicio de IA externo que las procesa.
¿Qué deportes cubre OpponentBook?
Dieciséis deportes individuales, aunque no todos con la misma profundidad: esgrima, tenis, tenis de mesa, bádminton, pádel, squash, judo, BJJ, lucha olímpica, kendo, boxeo, MMA, taekwondo, kárate, kyokushin y ju-jitsu. Los deportes de equipo quedan fuera a propósito.
¿Qué relación hay entre OpponentBook y OwnJournal?
Son aplicaciones distintas que comparten una misma idea: el almacenamiento es del propio usuario. OwnJournal es un diario generalista de código abierto; OpponentBook es un diario de código cerrado construido específicamente alrededor de rivales, enfrentamientos y entrenamiento.
¿Funciona OpponentBook en iPhone y Android?
En el navegador, sí. OpponentBook funciona como aplicación web en ordenador y móvil, con modo sin conexión y sincronización a través de tu propia nube. Las apps nativas para iOS y Android están en desarrollo y, a fecha de agosto de 2026, aún no han llegado a las tiendas; los planes de pago se contratan en la web.
El hábito, antes que la app
Para saber si el diario de rivales te sirve no necesitas OpponentBook: necesitas una entrada honesta. Y si nunca has llevado un diario, nuestra guía para empezar cubre lo básico.
Esta noche, abre la app de notas que ya tengas, escribe el nombre del último rival que te ganó y responde a tres preguntas: qué funcionó, qué no y qué vas a probar la próxima vez. Si después de los próximos dos o tres enfrentamientos sigues haciéndolo, el hábito ya es tuyo —y el plan gratuito de OpponentBook es un lugar natural donde continuarlo.